Cuando todo sale según lo (im)previsto
Hacía años que no viajaba en tren hotel y guardaba unos fantásticos recuerdos de esos viajes. La ocasión era inmejorable. ¿ Cómo llegar a A Coruña pasar el día entero allí y volver a Madrid sin el estrés del avión, ni gastar noches de hotel? La solución estaba clara. El tren hotel era la opción. Nada más subir al tren afloraron a través de los anclajes positivos aquellas viejas sensaciones de viajes pasados, hasta tal punto que la inspiración me sobrevino escribiendo las siguientes líneas: El tren nocturno vuelve a mí. Como vuelve la primavera, los recuerdos de la infancia o todo aquello que nunca se terminó de marchar. La noche, las estrellas y la luna nos acompañan, junto con el sonoro traqueteo del discurrir del convoy por las vías. La oscuridad invita a reflexión y encuentro con la parte más íntima de uno mismo, el incesante bamboleo nos recuerda que todo fluye, mientras tenemos la falsa sensación de permanencia. La banda son...